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MERCADO SAN VICENTE DE PAÚL GUAYAQUIL

Acudo al mercado San Vicente de Paúl éste domingo a ver si encuentro alguna sorpresa, algo novedoso es que aquí venden cosas muy económicas, la mayoría son artefactos usados de segunda mano, pueden ser artículos que la gente tiene por demás en sus casa y le dan de baja, artículos que alguien ya no los necesita y los regalan, pueden haber sido hasta encontrados en la basura, también pueden ser robados, adicionalmente se encuentran cosas nuevas, no se sabe lo cierto es que se pueden encontrar a veces buenos libros por ejemplo que en una librería en un centro comercial prestigioso está valiendo unos veinte dólares aquí se lo consigue hasta en un dólar después de haber regateado un poco con el vendedor, es el caso de un par de libros que los compré aquí en un dólar cada uno, el primero fue el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la mancha primera parte de Miguel de Cervantes en buenas condiciones y otro Noticias De Un Secuestro  escrito por el colombiano Gabriel García Márquez galardonado con el premio nobel de literatura , éstas gangas son las que se encuentran y hacen atractivo éste particular mercado.

Este mercado queda ubicado al sur de la ciudad de Guayaquil en el barrio del suburbio a unas pocas cuadras del Hospital Guayaquil Abel Guilbert Pontón en dirección al cristo del consuelo o barrio el Cisne, en la avenida Ismael Pérez Castro y la calle Julio Jaramillo Laurido. El mercado se extiende por dos cuadras a lo ancho y seis cuadras a lo largo.

Aquí mucha gente llega al mercado en tricimotos y así mismo se regresan en ellas a sus domicilios con las compras realizadas, algo similar realizan triciclos que van llevando las compras y también hacen ventas de productos desde éste.

El nombre del mercado es el mismo del de la iglesia católica muy concurrida que se encuentra adyacente con un mercado antiguo construido de hormigón con múltiples locales interiores en donde venden todo tipo de alimentos como carnes, embutidos, abarrotes. Pero lo interesante y llamativo son los puestos de comerciantes informales en las calles que suman alrededor de unas doce cuadras o manzanas que ocupan de lado y lado al borde de las veredas ya sea cubiertos por una carpa o parasol o simplemente a la intemperie con la mercadería puesta en el suelo sobre una tela o una lona plástica de las usadas para hacer las gigantografías.

Aquí los sábados y domingos llega abundante gente o compradores a buscar algo útil y económico, alguna oportunidad o ganga, muchos son comerciantes que han encontrado aquí un medio de subsistencia de generar ingresos.

Entre lo que se encuentra a la venta están alimentos crudos y preparados, toda clase de frutas como piñas, guineos, melones, pitajaya, mandarinas, naranjas, manzanas, uvas, frutillas.

Hortalizas como tomate, cebolla, papas, vainita, ajos, habas. Carnes de pollo, res y cerdo exhibidos en una mesa y colgados con un gancho en un tubo.

Aquí en este mercado también se hallan artículos antiguos como discos de vinilo que salieron a la venta en el año mil novecientos cincuenta y cinco, casetes de cinta magnética, monedas antiguas.

De repente alguien ofrece animales vivos como patos, gansos y pavos algunos polluelos para la crianza.

Ofrecen también toda clase de herramientas usadas e inclusive por ahí se encuentra un restaurador de estatuillas de cerámica que repara las partes dañadas con pintura.

Hay bicicletas nuevas y usadas, triciclos, juguetes, productos naturales, televisores y computadoras usadas, bisutería, materiales de construcción, botellas vacías de wiski de distintas marcas y otros licores como para falsificarlos.

Mucha gente circula por estas estrechas calles tropezando con los hombros al paso.

Hay mercaderías que provienen de almacenes quebrados o que cierran sus negocios y rematan sus saldos que están en muy buen estado a veces nuevas y son vendidos a precio de remate aquí en este mercado San Vicente de Paúl.

Este mercado con la intervención del municipio de Guayaquil, con la participación de los comerciantes aquí instalados, podrían llegar ha hacer de éste un lugar más organizado y con un diseño algo similar a la bahía, con la obra de regeneración urbana ensanchando las veredas, e instalando quioscos metálicos con diseños y seguridades del caso, dando un servicio mejorado a los compradores y vendedores caminando hacia el progreso de la urbe porteña.



 

 

 

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